martes, 16 de agosto de 2011

Ella


Hace poco más de un año llegó... su historia como tantas... ella como pocas... Lucía se llamaba mi gorda, rebelde sin causa, juguetona y traviesa.

Nos la regaló un amigo, al principio no se acostumbraba, era algo desconfiada, pero al final cedió, apoyaba su carita en nuestras piernas y pedía cariño... cariño que en este hogar nunca le faltó. Poco a poco vamos asimilando en casa que ya no está, que no entrará saltando por la puerta de mi cuarto a jugar conmigo y con Lucas, que no se parará al pie de la escalera con las orejitas alzadas para escuchar si mi hermano está en casa y saltar emocionada.

Tengo guardado su traje de navidad en una caja, su correa, su collar... su plato sigue en el patio y aún cuando regreso del parque escucho a mamá preguntar: "Y Lucí......ah verdad...". Hace unos meses enfermó y por más que no quisimos dejarla ir... dió su último suspiro en los brazos de mi hermano, sus restitos reposan en el jardín... pero les aseguro que ella sigue en casa, en nuestros recuerdos y en nuestros corazones.

Les dejo esta frase, que sé muchos entenderán: "Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida". Anónimo

Este vídeo lo filmé unos meses antes que enfermara... mi rebelde sin causa se fue... a seguir haciendo travesuras en el cielo de los perritos.

Siempre te vamos a recordar Lucía... porque a un miembro de la familia no se le olvida.





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